Falta de socialización



Es fácil encontrar en perreras y en fincas perros con falta de socialización. Perros que nacieron o llegaron a muy temprana edad y no han conocido más que aquel entorno y a las personas que van allí.

Dicen que el periodo de socialización (impronta) va desde las 3 hasta las 12 semanas de edad y que es en el periodo donde se observa mayor maduración neurológica, física y conductual. Hasta las 14 semanas el perro muestra mucha curiosidad, es a partir de entonces cuando actúa por evitación, algo que en condiciones naturales le ayuda a la supervivencia.

Ese es el periodo de socialización más importante, el más crítico, pero la socialización es algo que dura toda la vida, y serán el estado mental y la confianza los que le permitan afrontar lo desconocido con mayor o menor acierto. También opino que es un periodo importante, pero no irreversible*.

Un perro con déficit de socialización se mostrará huidizo, inseguro, incómodo, con carencias y conductas erráticas tanto en el plano social como en el sexual.


Quizás sea complicado proporcionarle a un perro la socialización que propone Ian Dumbar en su libro «Un cachorro en casa« que nos dice, entre otras muchas cosas, que antes que el cachorro cumpla los 3 meses deberíamos haberle socializado con al menos 100 personas y a ser posible, que estas personas sean diferentes (altas, bajas, gordas, delgadas, niños, con barba, calvas, con gafas, bastón…). Pero no es complicado sacar al perro durante ese periodo crítico en brazos para que vea la calle y poco a poco llevarlo (en brazos) a zonas con más personas y más movimiento. También podemos «pasearle» dentro del coche y dejarle ver por la ventanilla, con esto «mataremos» dos pájaros de un tiro: el viajar en coche y que vea gente y movimiento. Insisto en llevarle cogido en brazos, porque en este periodo no están puestas todas las vacunas pero esto no quiere decir que no pueda conocer e interactuar con perros que sepamos de sobra que están sanos y vacunados.

 



La socialización no debe limitarse solo a personas, también hay que incluir otros perros, animales, diferentes suelos y texturas, escaleras, rampas, mobiliario, coches, motos, camiones…

Una muy buena opción son las clases para socialización de cachorros.



La socialización debe de ser progresiva, no sería muy correcto coger a un cachorro que no ha visto jamás la calle y llevarlo a la puerta de un centro comercial cuando más gente lo visite. 

Pero lo que JAMÁS se debe de hacer, es dejar pasar ese periodo crítico en el chenil de una perrera, limitado a conocer a los voluntarios que haya trabajando, o en una finca donde solo se relacionará con la familia que allí vive.



La adopción del término período crítico al estudio del comportamiento vino de la mano de Konrad Lorenz con el descubrimiento del fenómeno de impronta o troquelado.

Por este descubrimiento, Konrad Lorenz fue Nobel de Medicina en 1973.

La definición de período crítico realizada por Konrad Lorenz destaca dos aspectos fundamentales: a) la delimitación temporal precisa de la influencia de la estimulación y , b) la irreversibilidad de las cambios conductuales. De ahí el uso del término crítico.


Sin embargo, la gran cantidad de estudios posteriores revelan que la delimitación temporal no es rigurosamente fija y los cambios conductuales producidos permiten un cierto grado de modificación.

Por ello, en la actualidad la mayoría de autores prefieren hablar, en vez de un período crítico, de períodos sensibles o de máxima susceptibilidad. (Fuente: 
http://www.eurekan.es)


Antonio L. H. Calderón
CalmaDogs