Odio a los perros



No es nuestro caso, pero seguramente todos sepamos de alguien que, literalmente, odia a los perros. Sería buena idea intentar descubrir la razón de ese odio tan visceral por si, de alguna manera, pudiéramos hacer algo al respecto*.


Contaré algunos casos que se ocurre que pudieran acrecentar el desprecio hacia los perros:

– Odia a los perros porque no soporta ver cacas en las aceras. Es normal que no guste ver mierda en las aceras y mucho menos, si un perro te caga delante de tu puerta o pisas alguna. Además, el odio puede ir «in crescendo» porque, lejos queda eso de «pisar una mierda da buena suerte», no nos equivoquemos, pisar una mierda te puede arruinar el día. Imaginemos que vamos a una entrevista de trabajo, llegamos justos de hora y antes de entrar, pisamos una enorme mierda. Si quien la pisa no tiene relación con el mundo del perro, es más, se la «traen floja» los perros y le sucede esto ¿creéis que es posible que sienta un fuerte desprecio hacia los perros? Lo mismo te puede ocurrir si llevas a los niños a jugar a un parque infantil y está lleno de cacas de perros.



– Odia a los perros porque no le dejan descansar. Estar escuchando durante horas y día tras día los ladridos de un perro puede agotar la paciencia de cualquiera y más, si necesitas descansar o concentrarte para realizar alguna tarea. Esos perros que empiezan a ladrar desde las 8 de la mañana sin parar hasta que sus propietarios vuelven de trabajar a las 3 de la tarde puede ser agotador para quien ha de soportarlos o esos que cada dos por tres ladran, sea la hora que sea. Una cosa puede ser tener que aguantar a un cachorro que llora y ladra los primeros días y otra muy diferente es aguantar a un perro que ya lleva diez años ladrando sin descanso.




– Odia a los perros porque huelen y se llena la casa y la ropa, que tiene tendida, de pelos. Eso puede ocurrir cuando tenemos algún vecino incívico que se comporta como un guarro y que sacude todo por la ventana sin contar con los vecinos. Debe de ser duro tener que aguantar la suciedad que los perros de otros generen.



– Odia a los perros porque le aterran. No deberíamos confundir miedo con odio: me puede dar miedo volar en avión, pero no por eso he de odiar los aviones. Puede haber casos en los que un miedo a los perros, sumado a tener que convivir con gente que los lleva sueltos, puede reconducir el miedo a los perros en un odio hacia ellos.



Si atendemos a los casos que he escrito, podremos apreciar que los perros no tienen la culpa, son inocentes en todos los casos, pero no podemos decir lo mismo de quien:

– no recoge los excrementos,
– deja a su perro ladrando a todas horas,
– sacude la suciedad generada por su perro por la ventana,
– lleva a su perro suelto.


Por lo tanto, podemos hacer mucho para evitar que haya personas que odien a los perros y lo primero pasa por respetar las normas y por intentar educar a los que tenemos alrededor para que se comporten con civismo.
* Descartamos mentes enfermas o con trastornos antisociales.

Antonio L. H. Calderón
CalmaDogs