Lo natural

“El adiestramiento únicamente en positivo no es natural, los animales en la naturaleza aprenden con condicionamientos positivos y negativos”.

Proverbio chino, digo… escuchado a algún adistrador tradicional



Esta frase, que suele provenir de fuentes que defienden el “adiestramiento tradicional” ya falla en su propia argumentación.

¿Por qué decimos que falla?

En la naturaleza no vemos a unas especies animales educando a otras especies animales. Somos los humanos los que decidimos educar a otras especies para nuestras necesidades o caprichos. En el caso de los perros, que es el que nos ocupa, no hay otra especie, diferente a la humana, que trate de educarlos.

Queremos hacernos pasar por “naturales”, por mamás lobos, papás lobos o líderes jerárquicos en su escala social y no nos parece nada natural, empezando porque entre las capacidades innatas de los perros, está la de saber diferenciar un cánido de un homínido. Queremos poner estúpidas reglas de obediencia, queremos imponer un liderazgo artificial… ¿acaso es eso natural?

¿Aún somos incapaces de darnos cuenta que un perro en su convivencia con nosotros no pretende ser nuestro líder, que no pretende DOMINARNOS? 

Es que de veras, es de risa pensar que un perro, porque pase por delante de nosotros por una puerta ya es dominante, porque nos adelante cuando paseamos, porque tire de la correa, porque nos monte una pierna, porque se eche en un lugar alto, porque nos gruña… pretenda subir en el escalafón social que supone la jerarquía de la manada artificial, que es la casa donde vive.

¿Cuando el perro monta un cojín, está intentando dominarlo? ¿Tan tonto es el perro que no se ha dado cuenta que un cojín es un ser inanimado?

Entonces, ¿hasta cuánto de natural tiene los siguientes procedimientos utilizados en el adiestramiento tradicional?

  • Dar un toquecito con la mano como si fuese un mordisco que es lo que hacen los lobos en libertad.
  • Levantarlos por el pellejo al igual que hacen sus mamás cuando los transportan.
  • Darles una voz, un grito, un ¡NOOO!, un ¡chsss! de advertencia al igual que ellos se gruñen.
  • Hacerles un roller alfa (darles la vuelta) y mantenerlos así, ya que ellos lo hacen en libertad.
  • Utilizar un collar de ahogo, de pinchos o eléctrico.
Sencillamente, NADA. 

No nos creamos también superiores en esto y con la capacidad de sustituir a otras especies. Somos incapaces de sustituir a un perro a la hora de aplicar un refuerzo negativo o un castigo positivo porque no podemos aplicarlo con la intensidad correcta, en el momento preciso, ni comunicarnos correctamente con ellos. Somos otra especie diferente, podremos convivir en armonía, pero JAMÁS nos confundirán con un semejante, al igual que no deberíamos hacerlo nosotros, y aquí me viene a la cabeza una gran frase de Santi Vidal que dice algo así como que “habría que tratar a los perros con el respeto que merece una persona, sin olvidar las necesidades del perro”.