Los etiquetados de las razas. El beagle.

Hay mucha gente que le da demasiada importancia a las características de la raza del perro a la hora de su educación o trato, sin tener en cuenta que ante todo es un perro, un individuo único y que la influencia del entorno y de las personas que convivan con él también determinarán su carácter y modo de comportarse.

TODO CUENTA, cada cosa tiene su importancia y es por eso que jamás deberíamos centrarnos en una sola cosa.

También es cierto que muchas razas son la evolución de la búsqueda por el hombre de algunas características específicas, desde hace muchos años, a través de un cruce selectivo: cazar en madrigueras, recoger la caza, guarda y protección, perseguir a las presas, rescate,… pero que actualmente han pasado a desarrollar otros trabajos: búsqueda y detección, terapia y/o actividades asistidas, guías para discapacitados, habilidades caninas, belleza y sobre todo, COMPAÑÍA.

Hoy vamos a poner un ejemplo de la importancia que muchos le dan a la raza por encima de todo y hablaremos de algunas cosas a tener en cuenta. Trataremos el caso de una raza que en ocasiones se denomina “compleja” como son los BEAGLES.

 

¿Qué hace a los beagles diferentes de otras razas?

La Wikipedia nos cuenta esto sobre los beagles:

“Es un sabueso utilizado principalmente para rastrear liebres, conejos y otras piezas de caza. Su gran capacidad olfativa e instinto de rastreo hace que se utilicen como perros de detección de importaciones agrícolas prohibidas y productos alimenticios en cuarentena a lo largo de todo el mundo. Son animales inteligentes, y populares como animales domésticos debido a su talla, carácter tranquilo y carencia de problemas de salud congénitos. Estas características también hacen de ellos una opción como sujeto de experimentación in vivo.

Los beagles son inteligentes pero, al ser una raza criada para largas persecuciones, son decididos y resueltos, lo que puede hacerlos difíciles de entrenar. Son generalmente obedientes, pero puede ser difícil hacerles retroceder una vez que han percibido un rastro, y pueden distraerse con facilidad por olores a su alrededor. Por lo general no se presentan a concursos de obediencia en exhibiciones caninas; mientras están atentos o en alerta, responden bien al entrenamiento mediante recompensas de comida, y están impacientes por complacer, aunque se distraen o aburren con facilidad.

Estos perros tienen un excelente comportamiento con los niños, y quizás este sea uno de los motivos por los que es uno de los animales domésticos más populares en las familias, pero son animales de jauría y pueden ser propensos a la llamada «ansiedad por separación»”.

Pero la cosa cambia cuando los propietarios nos cuentan que su beagle lo destroza todo cada vez que se van de casa, que cuando pasean con él se come todo lo que encuentra en la calle, que se para a olerlo todo y no hay forma de pasear, que no pueden soltarlo porque no acude a la llamada, que son demasiado independientes y no obedecen en absoluto, que no pueden hacer nada con ellos, que están obsesionados con la comida…

Y algunas de las “soluciones” que les proponen, son la utilización de un collar eléctrico para que acuda a la llamada, un collar de pinchos, halti o similar para pasear y mano dura para demostrarle quien es el líder y que la comida no se puede coger so pena de recibir un aversivo.

Es en este punto donde quizás deberíamos tener en cuenta las características de un beagle y ADAPTARNOS a su forma de ser, a sus necesidades, en su manera de educarle y de hacerle saber qué nos gusta y qué nos disgusta. Ellos se adaptarán a nosotros, pero nosotros también deberemos esforzarnos un poco.

Uno de los mayores problemas que nos encontramos con los beagles es que los paseos con ellos se terminan convirtiendo en un conflicto propietario-perro, en una fuente de estrés y ese estrés mal canalizado termina derivando en otros problemas de conducta.

Nosotros siempre proponemos un paseo adaptado al perro. Si queremos ir a algún sitio con prisas, lo mejor es dejar al perro en casa. No se trata de cantidad, se trata de calidad. Para un perro, el paseo ideal es permitirle olfatear todo lo que quiera, a su ritmo y, en este caso, el ritmo de los beagles es muy peculiar: lo quieren oler todo y se toman su tiempo, se paran a cada paso, intentan encontrar rastros… van pendiente de los olores y es como si el guía no existiese para ellos.

 

 

¡Deja que tu beagle olisquee!, no te plantees hacer kilómetros con él a base de ir tirando de la correa, déjale que disfrute de su mundo de olores, utiliza una correa extra larga, eso le dará mayor libertad, le relajará y hará que disfrutéis de unos paseos tranquilos.

No solo limites el paseo a lo que pueda oler por el camino, realiza con él juegos de olisqueo (nose work), enséñale a buscar trocitos de comida escondida.

 

 

 

Para ellos, la comida suele ser un gran refuerzo positivo, utilízala con cuidado para enseñarles lo que está bien e intenta evitar lo que no quieras que hagan. Con esto conseguirás establecer un buen vinculo, que el perro confíe en ti y que siempre intente agradarte. Pueden llegar a ser muy obstinados, pero antes o después, terminan cesando en su empeño.

 

Al final, los beagles, antes que beagles, son perros y no son tantos los detalles que deberemos tener en cuenta en lugar de etiquetarlos y estimatizarlos como solemos hacer.