Educación y falta de reglas

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Hay cosas que aún generan dudas cuando se trata de educación con respeto, sin castigos. Una de ellas son las REGLAS.

Están quienes creen que sin castigos no puede haber reglas y ponen muchas veces como ejemplo el caso de subirse a las camas o al sofá.

Deberíamos comenzar por diferenciar los tipos de reglas que pudieran regir una conducta ya que pese a que no es lo mismo que un perro muerda, se tire a la gente o ladre en exceso a que el perro se suba a un sofá o mendigue en la mesa, pueden haber sido fomentadas unas o las otras.

Debe quedar claro que las reglas las ponemos los humanos y de nuestra coherencia se obtendrán mejores o peores resultados.

¿Por qué se recurre al castigo o confrontación para establecer las reglas?

Si no se ha mostrado coherencia desde el primer momento para establecer una regla, el perro se mostrará confundido e intentará buscar qué hizo para que unas veces se pudiera “incumplir” la regla y otras no. Si recurrimos al castigo confundiremos más aún al perro o le provocaremos tal miedo que anulará ese intento de búsqueda o solución para esta regla y, posiblemente, para muchas otras cosas.

El ejemplo está claro, permitimos al pequeño cachorrito subirse al sofá, jugamos con él, le acariciamos, convertimos el estar subido en el sofá en algo muy agradable… hasta que crece y entonces se le expulsa de malas maneras. Otras veces, se considera que el perro limpio puede subirse al sofá, pero sucio no. En otras, unos miembros de la casa lo permiten y otros no. Hay más casos para lo mismo, que estemos de buen ánimo y lo permitamos, que es fin de semana, no se puede subir cuando hay visitas, etc… cosas que lo único que conseguirán es confundir al perro.

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¿Y cómo hago para que ya no se suba si no le riño o le castigo? ¿cómo lo va a saber el perro?

Si hemos sido incoherentes y unas veces hemos velado por el cumplimiento de una regla y otras no, pero decidimos de una vez por toda que esto tiene que cambiar deberíamos seguir un protocolo de actuación:

  • Establecer cláramente la regla. Si la regla es que el perro no se suba al sofá, a partir de ahora no se subirá jamás, debe haber unanimidad familiar.
  • Proporcionar al perro otro lugar cómodo donde descansar, no podemos sustituirle un sofá cómodo por un suelo duro. Una cama para perro estaría bien.
  • Si el perro se sube o intenta subirse al sofá (algo que ocurrirá en mayor o menor medida dependiendo del perro y del tiempo que ya llevara subiéndose al sofá) no deberemos acariciarle, jugar con el, o crear un conflicto. Educadamente le invitaremos a bajar del sofá y si hace falta, recurriremos a algún premio para guiarle, dirigirlo hacia su cama y una vez allí, premiarle.
  • Poner obstáculos para que no se suba durante el tiempo que requiera el aprendizaje.
  • Tener paciencia. Si las cosas se hacen bien, no tardará mucho en aprender que no ha de subirse al sofá, pero habrá ocasiones que lo intentará hasta que llegue el momento en que se fije lo aprendido.

¿Y qué pasa si le riño por subirse?

Puede ocurrir que el perro no se suba jamás, pero también puede interpretar que el sofá es una fuente de conflictos. Puede no volver a acercarse jamás, pero también puede que una vez subido en el sofá se defienda para que no le vuelvan a atacar. Podemos generar un “conflicto interno” en el perro ¿por qué unas veces me acarician si me subo y otras me gritan o golpean? lo que generará ansiedad, angustia, inseguridad, puede consentirle estas reprimendas a sus seres más cercanos pero pueden convertirse en un problema cuando una visita se siente en el sofá y eleve su tono de voz o haga ciertos gestos con las manos. ¿Merece la pena arriesgarse a eso por no querer hacer las cosas bien?

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¡Yo no tengo tanta paciencia!

También escuchamos esto y lo vemos a diario. De padres que generan conflictos absurdos con sus hijos en un centro comercial no podemos esperar que no los vayan a generar con sus perros en casa, por eso decimos muchas veces que una educación basada en el respeto no es solo teoría o saber cómo han de hacerse las cosas, es una ACTITUD que debemos mantener. Si “perdemos los papeles” constantemente en nuestras relaciones, con nuestros hijos, con cualquiera, difícil va a ser que no lo hagamos con nuestros perros.

2 comentarios en “Educación y falta de reglas

  1. Los perros esos maestros que andar por aquí para mostrarnos nuestras incoherencias y errores. Si estás despierto, tener perro te hace, sin duda, mejor persona

  2. Muy bueno Antonio, muchas gracias lo comparto.

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