Un perro cansado es un perro equilibrado

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Otro “consejo” escuchado hasta la saciedad: “Un perro ejercitado es un perro equilibrado. Un perro cansado es un buen perro”.

Un perro ejercitado no tiene por qué ser un perro equilibrado y un perro cansado solo es un perro cansado.

Hemos visto perros con una capacidades físicas tremendas, con una capacidad de realizar ejercicios sobresaliente y con muchísimos problemas para la convivencia diaria fuera de la pista de trabajo. También hemos visto perros a los que se les da, literalmente, una paliza de ejercicios físicos y se comportan de manera tranquila hasta que se les pasa el agotamiento.

También es habitual ver los típicos perros “dueños del parque”, esos que hacen vida allí y que están como motos y de los que sus dueños no son capaces de hacer vida y es una de las razones de tenerles en el parque todas las horas del día.

Los perros necesitan una cantidad de ejercicio adaptada a su físico, a su edad y al trabajo que realizan. Al igual que nos pasa a los humanos, el ejercicio debería ser constante, es peligroso “darse una paliza” el fin de semana y estar toda la semana sin hacer nada.

No es lo mismo el nivel de ejercicio diario o entrenamiento que pueda necesitar un perro que realiza agility, discdog, dancingdog, rescate, búsqueda, etc, que el de un perro que no practica ninguna actividad. Es el mismo caso de por ejemplo, los tenistas de élite que tienen que entrenar todos los días varias horas y las personas que trabajan en una oficina y que salen unas pocas veces a la semana a practicar algún deporte como hobby o simplemente para estar en forma.

Es importante valorar las necesidades individuales de cada perro en concreto. No a todos los perros les conviene una caminata atados de la correa de 2 horas de duración todos los días, lo de llevarlos a correr atados a una bicicleta no es muy aconsejable para la integridad mental del perro y ni que decir de una cinta eléctrica para correr o esos artilugios como los de los hamsters.

Para cualquier actividad es importante también enseñar la práctica al perro. No es tan sencillo como comprarse un cinturón de canicross, atar al perro, ponerse a correr y cada vez que el perro se pare o tire darle un tirón. Se necesita un aprendizaje, tanto por parte del guía como por el perro, una adaptación a los posibles terrenos, una progresión física y sobre todo, disfrutar de lo que se está haciendo, tanto el guía como el perro, no hay que obsesionarse con querer convertir a nuestro perro en el número 1 del mundo.

También es importante el calentamiento previo del perro antes de pedirle un esfuerzo físico, para evitar posibles lesiones.

Jamás se debe confundir un perro cansado, con un perro equilibrado. Nosotros recomendamos el ejercicio moderado ya que puede ayudar a un perro a eliminar cierta cantidad de hormonas y neurotransmisores y le permite mantenerse en un estado de forma óptimo, lo que es muy positivo para su salud, pero no es la solución universal ante problemas de conducta.