Parques caninos y ejercicio

Pelota parque

Para algunos propietarios, ir a un parque canino con el perro es sinónimo de que el perro tenga que hacer ejercicio. Muy por encima de lo que sería la socialización con otros perros o la exploración del entorno, al perro se le anima a correr y, si es necesario, se le lanza la pelota continuamente.

Si el perro se tumba, si se dedica a interactuar con los otros perros, a olisquear…, será requerido tantas veces como sean necesarias para que corra.

Los beneficios que tienen socializar con otros congéneres, comunicarse, disfrutar de su mundo de olores se ven constantemente interrumpidos por la interacción del propietario, algunos perros ya ni se fijan en que haya otros perros ni otras cosas en el parque, solo están pendientes de lo que su propietario les lance. Si esto es así, se han convertido en unos «pelotadictos», algo que, por lo general, termina con malas consecuencias para la convivencia y para el perro.