Cachorros

Cachorro

Paseando, me encuentro a algún propietario con su cachorro. En el tiempo que me da a sacar a 3 perros individualmente, ese cachorro permanece en la calle, saludando a todos los perros, a todas las personas, no para quieto ni un momento.

En un rato de conversación, escucharás al propietario decir, en tono de queja, que el cachorro es muy nervioso, no se está quieto ni un momento, es bastante travieso. Si le preguntas un poco, descubres que en casa les muerde las manos, les muerde todo lo que pilla, que lo saca todo este tiempo a ver si logra cansarlo, pero que es imposible, que parece que tiene energía infinita.

Según pasan los días podrás observar que ese cachorro tan inquieto y nervioso empieza a recibir numerosas reprimendas, correcciones, algún tirón que otro… y parecen casi “merecidos”, porque no para quieto, no deja de subirse a la gente, de molestar a otros perros, de comerse todo lo que encuentra en el suelo, de ladrar…

¿Qué está pasando?

Si bien es cierto, no todos los cachorros van a ser iguales, su estado emocional será el reflejo de lo que hagamos y de cómo lo hagamos, algo podrá influir la historia que pudiera traer consigo en sus pocos meses de vida y por supuesto, su sensibilidad: lo que puede ser normal con otros cachorros, con uno más sensible puede ser nefasto. Podrás encontrar cachorros que toleren mejor los picos de estrés y los gestionen rápidamente y otros a los que, por el contrario, les cueste mucho: cachorros que ante un ruido se asusten un poco y otros que huyan despavoridos.

Lo ideal es que un cachorro se acostumbre a todo y se acostumbre a gestionar las diferentes situaciones lo mejor que pueda, no se puede tener entre algodones, pero TAMPOCO se debe querer acostumbrar a todo desde el primer momento que llega a casa. La socialización es una fase muy importante y debería hacerse gradualmente.

Sobre lo que haya podido vivir el perro con anterioridad no podremos hacer gran cosa, pero sí a partir de que esté con nosotros.

Lo primero es convertirnos en una persona en la que el perro pueda confiar plenamente.

Si nosotros le respetamos desde el primer momento, no le forzamos, convertimos las “obligaciones o reglas” en algo divertido, no pasamos de la alegría al enfado con él, no le mostramos nuestra frustración, no le gritamos, no le asustamos, no le acariciamos o tocamos cuando esté desprevenido… se sentirá cómodo y confiado con nosotros y seremos un seguro para él.

Hay pequeños detalles que a veces se escapan:

  • Cuando, por ejemplo, le ponemos el nuevo collar o arnés, sin que anteriormente se le haya puesto nada parecido. Podemos asustar al perro, cogerlo con fuerza de la cabeza, de las patas, para obligarle… o podemos perder unos minutos y enseñarle el objeto, dejarle que lo investigue, premiarle, hablarle cariñosamente, jugar con él, dejarle que meta la cabeza y la saque, ponérselo por encima, quitárselo… dejárselo puesto un rato, premiarle, quitárselo… y esperar unas horas para repetir el proceso. Si se hace bien, el perro, aunque sea un individuo sensible, más miedoso, aceptará de buen grado que se le ponga el arnés (o collar) las primeras veces.
  • Cuando va a entrar en un ascensor por primera vez o bajar escaleras. Deberíamos ser conscientes de que es algo extraño para ellos. La primera vez que vi unas escaleras automáticas tendría 8 o 10 años y me asusté ¿no podemos empatizar y entender que para un cachorro un ascensor o unas escaleras pueden ser algo novedoso y que infundan algo de temor? Podemos forzarle, arrastrarles adentro o tirar de ellos para que bajen o dedicar unos segundos de nuestro tiempo para mostrarles que no es algo a lo que temer, unos trozos de comida dentro del ascensor pueden bastar y tener muchísimo cuidado para que la puerta no vaya a cerrarse en el momento menos indicado y asuste. Esto puede marcar la diferencia entre un perro que entre con gusto a un ascensor el resto de su vida o un perro que se muestre temeroso ante un ascensor y le cueste entrar o entre pero con incomodidad.

Lo segundo y no menos importante, es ofrecerle las cosas poco a poco, sobre todo si vivimos en una ciudad.

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Aunque nos pueda parecer normal o no nos percatemos, en la vida de cualquier ciudad ocurren muchas cosas en poco tiempo: coches, motos, camiones que pasan, cada uno con un ruido diferente, personas diferentes, un helicóptero, perros que gruñen, que tiran de ellos, que no dejan comunicarse, infinitos olores, persianas que se suben o se bajan, gritos, voces…

Y aquí hay también pequeños detalles que se nos escapan:

  • Cuando el cachorro sale las primeras veces se verá desbordado por todo lo que ocurre, no habrá asimilado algo que pudiera asustarle y ya tendrá que asimilar otra cosa. Dependerá del cachorro, por supuesto, de su capacidad de asimilar lo que le dé miedo, y aquí solo podremos actuar no sometiendo (inundando) al cachorro a más de lo que podría asimilar y para ello debemos controlar el tiempo de exposición a tantos estímulos y hacerlo de una manera gradual.

Otra de las cosas a tener muy en cuenta es el tiempo de exposición a la calle o parque.

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Muy relacionado con el punto anterior, cuanto más tiempo pasemos en la calle, más probabilidad habrá de que ocurra algún suceso que pueda generar miedo en el perro. Si el perro está asimilando que los vehículos se mueven a gran velocidad, son ruidosos, brillan, tienen colores diferentes, unos se acercan, otros se alejan… y de repente uno que está al lado toca la bocina con fuerza conseguirá asustar al perro; esto puede ocurrir si llevamos un minuto en la calle o si llevamos 1 hora pero si además del bocinazo, pasa un autobús y suena su freno hidráulico, una moto petardea, otro coche suena el claxon, un frenazo, etc, no le habremos dado tiempo a asimilar el primer bocinazo y ya se estará saturando un cachorro en sus primeras salidas a la calle.

Con el juego pasa igual, que salude a otros perros o que juegue es algo que le vendrá de maravilla, pero si se pasa demasiado tiempo jugando antes o después puede ocurrir algo desagradable: gruñidos, algún mordisco, perro abusón, le pisen…

Evitar las aglomeraciones de gente.

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Sí, hemos visto cachorros asistir a procesiones de Semana Santa, otros a festivales como el Womad y sinceramente, no son el mejor sitio para un cachorro. No dudo que haya cachorros que aguanten estoicamente esto y más, pero deberíamos ponernos en el lugar de los que no lo aguanten (y esto lo digo porque siempre hay un listo que dirá que él llevaba a su perro a todas las fiestas y tiene un perro cojonudo… y no lo pongo en duda, suerte que tuvo, podría haberle tocado un perro más sensible y estar ahora jodido buscando solución o alguien estaría buscando solución para ese perro tras adoptarlo de una perrera).

Y posiblemente lo que para mí sería el punto más importante: RESPETAR EL DESCANSO DEL CACHORRO.

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Sí, un cachorro necesita dormir mucho tiempo, no se trata de cansarlo para que duerma, simplemente se trata de no molestarlo, no sobreexcitarlo, no sobreestimularlo para que pueda crecer relajado, esté tranquilo y descanse como un bebé.

En casas con bebés, los papás normalmente se esfuerzan por mantener el silencio y la calma sobre todo cuando el bebé duerme. Cosas como bajar el volumen de la tele, no echar carreras delante de la cuna, no hablar a gritos, cogerle con suavidad, interactuar un rato con el, pero nunca más de lo preciso, no despertarlo innecesariamente… pero parece que esta máxima no se cumple cuando los bebés, en lugar de humanos, son caninos.

Hay propietarios que creen que si el cachorro duerme mucho no es bueno y lo animan a correr y jugar constantemente (esto es el día a día en cualquier parque canino donde haya un cachorro) y lo único que están logrando es sobreestimular a su cachorro y convertir la convivencia en algo más complicado, igualmente ocurre con pretender adiestrar en obediencia a un cachorro y exigirle más de la cuenta, algo que suele ocurrir con mucha frecuencia cuando los propietarios se vienen arriba por lo listo e inteligente que es su cachorro.

Mas lecturas sobre cachorros:

Licencia de cachorros

Reflexiones acerca de los cachorros (Punto Can)

¿Es necesario reñir a un cachorro?

Un comentario en “Cachorros

  1. Irene

    Después de haber leído este artículo creo que paseo a mi cachorro demasiado tiempo, normalmente estamos alrededor de una hora por la calle y tiene casi 5 meses. Llevo a mi otra perra y voy al ritmo de ellos, si se paran me paro, si el cachorro se sienta esperamos un rato y volvemos a casa, si veo que no puede más lo llevo en brazos o llamo a que nos vengan a buscar en coche. El problema es que casi no nos movemos pero de tanto pararse pues pasa el tiempo jeje. Aún así todo el mundo se sorprende cuando lo ve, me dicen que es muy tranquilo, que su perro no era así, que ya veré en unos meses. Pues yo creo que seguirá siendo tranquilo porque fomento los momentos de calma, tiene juguetes pero no lo hago correr ni le tiro pelotas sino que le dejo jugar a su ritmo, y además hacemos ejercicios mentales (trucos y olisqueos). Han pasado unos 3 meses desde que llegó y sigue siendo igual de tranquilo (aunque de vez en cuando tiene el típico momento de cachorro cuando le entran muchas ganas de jugar). Y además es un collie, que se ‘supone’ que son muy nerviosos y tienen mucha energía, pues todo depende de como lo eduques en casa.

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