El trato positivo

Trato positivo

Un trato positivo no es mucho más que reconducir nuestra negatividad, es decir, nuestro enfado, frustración y el hecho de un posible castigo, a algo más amable, con un enfoque educativo y no represivo.

Si en lugar de proceder con un castigo o el aviso previo de ello, sacamos a nuestro perro de esa situación o le ofrecemos otra alternativa, conseguiremos mucho más efecto:

– Al no existir castigo o aviso previo condicionado a un castigo, el perro no sentirá temor ni tendrá que gestionar ese miedo. A veces, la imposibilidad de gestionarlo hará que cometa más errores y será peor.

– Aprenderá de forma calmada la alternativa que le estemos ofreciendo ya que es algo que le brindamos para salir de una situación de la que él no es capaz.

– No romperemos el vínculo de confianza perro-guía, algo que tanto cuesta conseguir y tan fácil es de estropear. No nos convertiremos en ese ser imprevisible para el perro que lo mismo le acaricia que lo mismo le grita.

A veces, es tan sencillo como pensar que el perro lo que está haciendo no es para fastidiarnos, simplemente está ocurriendo porque se le escapa de su control, no aprendió a hacerlo de otra manera o nosotros, con la mejor intención, nos equivocamos y reforzamos justo lo que queríamos evitar. En esas ocasiones difíciles para nuestro perro somos nosotros, sus propietarios, quienes les podemos ayudar, pero lo que suele ocurrir, desgraciadamente, es justo lo contrario: nos convertimos en una dificultad más ante la que los perros ya no saben que hacer cada vez que les gritamos, les damos un tirón, les intentamos “explicar” lo que están haciendo, nos frustramos, nos enfadamos y les castigamos.