Educando a base de sustos

sustos

“No pegaría jamás a mi perro porque lo quiero mucho, pero si hace algo que no me gusta, le ‘corrijo’ dándole con un periódico para que aprenda”. No le pego ¿eh? escucha el ruido del periódico y ya no vuelve”.

Hoy escuchaba eso a primera hora, pero escribo estas líneas porque es algo que escucho más a menudo de lo debido por parte de gente que de verdad quiere a sus perros pero a los que intentar decirles que así no se educa y que puede ser contraproducente para el perro, puede ser el inicio de una discusión.

No sería tampoco la primera vez que aquí se forma un debate porque hay quienes defienden que “asustar” de alguna manera a un perro “no es para tanto”, ni hace daño y que somos unos “puristas”.

Asustar a un perro, ya sea con el ruido de un periódico al golpear tu pierna, haciendo ruido con una lata llena de monedas, gritándole, chistándole o con amenazas de algo peor para que deje de hacer algo, solo va a crear inseguridad en el perro y podrá funcionar por evitación, no lo pongo en duda, pero la educación basada en el miedo no es la mejor forma de educar aunque en ocasiones pudiera funcionar: el coste a pagar, antes o después será peor.

La mayoría de problemas que observamos en los perros son consecuencia de haber intentado educarles en base a miedos, con sustos, correcciones constantes, tratándoles como si se tratase de humanos que nos entienden y que aceptan nuestras explicaciones cuando la realidad tiene poco que ver: cuando asustamos o corregimos a nuestros perro provocamos en él un malestar, una situación de miedo o le frustramos y si eso se repite con asiduidad, le estaremos provocando un continuo malestar, miedos, frustración y ya os decimos que eso, no es nada bueno. Unos perros llevarán esa carga mejor que otros, pero, al fin y al cabo, será una carga que nuestros mejores amigos tengan que transportar porque nosotros no quisimos hacer las cosas bien.