Rabietas

rabietasMe encuentro un niño con una rabieta, al padre intentado tirar de él mientras el niño se arrastra por el suelo y se deja caer. No sé si es que no quiere ir al cole o le ha sentado mal levantarse temprano. El padre lo deja en el suelo y sigue hacia adelante, 5 segundos después el crío le sigue y continúa de nuevo con su berrinche.

¿Qué se puede hacer en esos momentos en los que un niño no va a entrar en razón?
Esa es la pregunta del millón, la misma que nos hacen muchos propietarios cuando su perro ya reaccionó y está “hasta arriba”.

Resulta que esa reacción es el resultado de muchas cosas que se hicieron antes desacertadamente, pero lo que ya se hizo o se dejó de hacer solo nos sirve como guía, el pasado no lo podemos cambiar.

Lo que sí podemos es empezar ahora a trabajar para que eso no ocurra en un futuro, para que no se llegue a ese grado de tensión, a ese momento donde, hagamos lo que hagamos de poco va a servirnos (quizás nos sirva más lo que no hagamos).

Muchos padres intentan sobornar al niño: “si te callas, te compro un juguete”, otros le gritan, otros le dejan solo llorando, otros con la mano más larga le propinan un tortazo y otros apechugan en silencio siendo el objetivo de muchas miradas. Con el perro pasa exactamente igual (¡no son niños!, ¡no compares un perro con un niño!… dirán), pero en el fondo y sin fondo, se actúa de forma similar.

Lo dicho, en medio de la pataleta no es momento de soborno, no es momento de castigos, es momento de pensar qué estamos haciendo mal y ponernos a la obra para mejorar día a día y no en medio de ninguna rabieta.