Qué es un castigo

Miedo

Una de las cosas que más observamos es la dificultad de las personas para entender que a un perro no se le debería castigar nunca para que aprenda nuestras reglas de convivencia.

Seguramente no lo estemos explicando bien, no seamos capaces de romper la barrera de lo que se ha estado haciendo o se ha visto siempre y por supuesto, no haber sabido identificar lo que puede suponer un castigo en la vida de un perro.

Vamos a intentar, una vez más, despejar dudas, seguramente algunas cosas podrán matizarse mejor y no estarán libres de polémica.

¿Qué es un castigo para un perro?

Un castigo para un perro puede ser cualquier cosa, no nos quedemos solo en la parte física o lo que creemos que es maltrato por el uso de una fuerza desmedida sobre un indefenso animal. Si nos limitamos a pensar que el castigo solo son esas burradas de pegar una patada, golpear con un palo o ahorcar un perro hasta su extenuación nos estamos dejando muchas cosas importantes en el camino.

Un “castigo” puede ser sujetar a un perro que tiene miedo a que le agarren, tocarle una pata que tiene condicionada a que tirasen de él para sacarlo de su guarida. Un castigo puede ser una voz más alta que otra para un perro temeroso y desacostumbrado, un castigo puede ser acercar una mano a un perro al que alguna vez le pegaron con las manos o creyó que le iban a hacer daño, un castigo puede ser dejar solo al perro, meterlo en un coche, en una casa, moverse deprisa a su alrededor, gritarle, enfadarnos con él, invadir su espacio de seguridad…

Esto no tiene que ser así para todos los perros, ya que dependerá de las asociaciones que pudiera ir haciendo a lo largo de su vida y de su capacidad de gestionar lo desconocido.

  • Un perro puede haber asociado el montar en coche con algo agradable como ir al campo, jugar, nadar, pero también podría haberlo asociado con algo muy desagradable como ir al veterinario y que le hayan tenido que hacer alguna cura dolorosa, o que el transportín se moviera y haya tenido pánico dentro, que se le forzase más de la cuenta para entrar, etc.
  • Para un perro un arnés puede suponer algo estupendo como la hora de salir a la calle, porque le encanta la calle y jugar con otros perros, o puede ser algo terrible como el hecho de agarrarle las patas para ponérselo y forzarle a salir a una calle que le da pánico.
  • La calle puede ser el sitio más guay del mundo o un infierno de locos, todo dependerá de cómo se haya ido acostumbrando el perro a la calle cuando era una cosa desconocida para él y las cosas que hayan ocurrido.
  • Un castigo puede ser gritar a un perro que se muestra sensible, estresado, miedoso.
  • Levantar un brazo rápidamente puede ser terrible para un perro con pánico en un sitio y con gente con la que aún no se ha habituado y no tiene plena confianza. Una escoba de barrer puede hacer salir corriendo a un perro aunque nunca se le haya pegado con ella por el hecho de no estar acostumbrado a ese objeto.

Esto, que no es igual para cada perro, toma mucha importancia cuando adoptamos uno o ya tenemos alguno en el que observamos ciertos problemas que nos complican la convivencia (ladridos excesivos, reactividad, conductas destructivas, hacer las necesidades en casa, ingerir cualquier cosa, etc). En estos perros, algo que ellos interpreten como un castigo puede ser un detonante para reforzar las conductas inadecuadas aunque no parezcan tener una relación directa.

Un perro que ladra constantemente por su estado de ansiedad pudiera estar manteniendo e incluso aumentando dicha ansiedad por el hecho de gritarle cada vez que ladra ya que nuestros gritos le dan miedo y ese miedo aumenta sus niveles de estrés y entramos en un círculo vicioso:

ladro por ansiedad – me gritan para que me calle – los gritos me dan miedo – el miedo me provoca más ansiedad

Pero a lo mejor no son los gritos los que le provocan tanta ansiedad, lo mismo es pasar todos los días más tiempo en la calle del que el perro puede gestionar, o tener un niño en casa que le intenta atropellar con un cochecito o tocarle a menudo con manos que teme, peinarle con un cepillo que le dio miedo desde el primer día o todas estas cosas a la vez…

Miedo

Por supuesto que muchos dirán que castigan a su perro cuando hace algo mal y que lo entiende y les funciona estupendamente… ante eso no hay mucho que decir, si te funciona con tu perro haz lo que creas más conveniente, nadie debería conocer mejor a su perro que su propietario, aunque no siempre es así.

Igual que hay perros con muchos miedos y con muchos problemas, también hay perros con muchísima tolerancia.

A veces un perro muy castigado por su propietario tiene la posibilidad de ejercer de perro durante casi todo el día, en otros casos, un perro poco o nada castigado por su propietario se pasa encerrado en una casa 23 horas diarias, todo esto influye muchísimo en el estado emocional de un perro.

Deberíamos eliminar lo que suponga un castigo hacia nuestros perros o convertirlo en algo no problemático, con la idea de hacerles la vida más fácil en una sociedad demasiado humana. Ellos solo pretenden ser nuestros compañeros, adaptarse lo mejor que pueden para evitar problemas, pero no siempre es así: nuestros continuos cambios de humor, prisas, exigencias, entornos complicados, desconocimiento… a veces suponen un gran hándicap que no todos son capaces de superar ni de la misma manera ni con la misma facilidad.

Que no haya castigo no implica que no haya normas y que el perro haga lo que le dé la gana. A convivir se enseña y a convivir se aprende, pero es mucho más entretenido, ético, respetuoso y efectivo hacerlo sin recurrir al castigo. Si no se sabe hacer, siempre hay tiempo para aprender.