Coherencia

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Quizás la falta de coherencia a la hora de tratar con perros sea una de las causas que haya derivado en numerosos problemas de conducta.

En entornos muy rurales, donde el perro no era más que una mera herramienta, las normas eran claras: por ejemplo, si te acercas a la comida, te arreo.

Con el perro como animal de compañía, muchas normas comenzaron a ser difusas: si el perro se acercaba a la comida, en unas ocasiones podía recibir un trozo y en otras podía recibir una corrección.

Si hay algo que genere confusión en un perro es la alternancia refuerzo-castigo para una misma conducta y que puede terminar degenerando en problemas más serios.

Debe de quedar claro que no es necesario recurrir al castigo para lograr un comportamiento, pero sí es muy importante mantener la coherencia.

No me vale eso de «me gusta que mi perro me salte encima cuando llego a casa y que se comporte como un perro y me quiera», si en ocasiones nos puede molestar ese mismo comportamiento solo por el hecho de que el perro tenga las patas llenas de barro, o nos hayamos vestido para una ocasión muy especial y nos ensucie o rompa el vestido.

Es más sencillo enseñar al perro a recibirnos siempre abajo y si tanto nos gusta que nos salte, enseñarle una señal para que lo haga. Nos evitaremos disgustos y, sobre todo, evitaremos confundir a nuestro perro.