Dominancia



Una de las grandes batallas en el adiestramiento canino se libra en torno al concepto “dominancia”. 

Infinidad de adiestradores, estudiosos del comportamiento animal, libros y escuelas de adiestramiento basan gran parte de los problemas conductuales de los perros en la “dominancia”, es lo que actualmente se llama “adiestramiento canino tradicional”

Otra corriente de escuelas de educadores caninos, adiestradores, libros y educadores quieren eliminar ese concepto a la hora de diagnosticar problemas de conducta y/o a la hora de educar.

La batalla está servida, pero leamos un poco de historia…

El adiestramiento tradicional 

Tiene sus bases en el adiestramiento de perros militares durante la primera guerra mundial. Después de la segunda guerra mundial, esta forma de adiestramiento se extendió al entorno civil, y se convirtió en el medio más utilizado para educar a un perro.


Posiblemente el pionero y creador de esta técnica sea el coronel Konrad Most, quien es considerado por muchos como el padre del adiestramiento canino moderno. 


En él se habla de cómo poner en práctica el condicionamiento operante, antes que B.F. Skinner publicara su trabajo, y explica técnicas en las que permitir que el perro cometa errores para luego corregirlos mediante un castigo.
Posteriormente William Koehler y Helmut Raiser popularizaron las técnicas basadas en el castigo positivo, y refuerzo negativo, las cuales se extendieron como la espuma en los 40. Estos métodos de trabajo, hoy en día siguen siendo muy populares sobretodo si nos referimos al campo de la competición. Si analizamos estas técnicas y sus repercusiones en los perros se observa que si bien son en múltiples casos los principales generadores de problemas y trastornos de conducta, en muchas ocasiones han “funcionado” obteniendo buenos resultados en el mundo de la competición y trabajo con perros. Como algunos dicen “es el precio que hemos de pagar para conseguir un perro ganador”.

Esta forma de adiestramiento se desarrolló empíricamente, sin las bases científicas que actualmente rigen el adiestramiento de los animales. Sin embargo, parece ser que en 1910 Konrad Most ya comprendía los principios del condicionamiento operante, que todavía no habían sido publicados, y la técnica puede ser explicada mediante esos mismos principios.

Este tipo de adiestramiento estaba orientado al entreno y preparación de perros policía y militares, y se aplicaba únicamente sobre individuos seleccionados, los cuales cumplían una serie de requisitos como la capacidad para soportar la presión, el estrés, y el trabajo duro e intenso.

Por aquel entonces el trabajo de B.F. Skinner se desarrollaba principalmente en el entrenamiento de animales marinos, mientras que en perros se habían popularizado las técnicas de castigo positivo, convirtiéndose en la formula mágica para el adiestramiento canino. Miles y miles de centros de educación y adiestramiento repartidos por todo el mundo se dedicaron a utilizar estos métodos de trabajo tanto en ejercicios de obediencia como en la corrección de problemas de conducta.
En el adiestramiento tradicional predominan los refuerzos negativos y los castigos como medio de enseñanza.

Los collares de ahorque, de púas y eléctricos, son herramientas comunes en el adiestramiento tradicional y todas sus variantes. Además, este tipo de adiestramiento suele concentrarse principalmente en ejercicios de obediencia, dando menos importancia a los problemas de conducta.


Los defensores del adiestramiento tradicional suelen argumentar que ésta técnica proporciona resultados muy confiables. También argumentan que usar collares de ahorque o de púas no es dañino para el perro, puesto que los perros tienen una mayor resistencia al dolor.


Los detractores del adiestramiento canino tradicional suelen argumentar que tanto la técnica como las herramientas empleadas son crueles y violentas. Además, suelen sacar a relucir el hecho de que esta técnica puede tener efectos colaterales negativos, como perros que muerden por miedo o daños traqueales por el uso de los collares de ahorque.



Técnicas basadas en el estudio de manadas de lobos.


La etología es la ciencia que estudia la conducta natural típica de una especie. En este sentido, estudia conductas instintivas y conductas que, no siendo instintivas, son características de dicha especie.



Por tanto, las técnicas de adiestramiento canino que se basan en la etología, son aquellas que consideran las conductas naturales de los perros.


Estas técnicas normalmente ignoran los principios establecidos por las teorías del aprendizaje, y todas ellas se basan en la premisa fundamental de que los dueños tienen que convertirse en los líderes de la jauría para poder controlar a sus perros. Esto se conoce popularmente como el paradigma o la teoría del perro alfa.

El paradigma del perro alfa indica que los perros establecen jerarquías de dominancia dentro de sus jaurías. Entonces, para poder mantener una relación armoniosa con tu perro, él tiene que reconocerte como el individuo de mayor jerarquía: el perro alfa.

Aunque no queda claro cuándo apareció por primera vez el paradigma del perro alfa, es bien sabido que empezó a ganar adeptos en la década de los 80. Dos de sus promotores más famosos son Jan Fennell y César Millan. Este último consiguió mucha popularidad a través de su reciente programa “The Dog Whisperer” difundido por la National Geographic.

Según algunos autores, las ideas propuestas por estas técnicas están basadas en estudios de manadas de lobos, estudios que realizó David Mech con manadas artificiales y de los que hace años se desdijo al poder estudiar manadas de lobos en libertad. Según otros, estas técnicas son el resultado del estudio de las conductas sociales de los perros en la naturaleza.

Las técnicas basadas en la etología canina son muy diversas y no existe un estándar determinado. Además, muchas de ellas son imposibles de explicar con precisión ya que, al parecer, están basadas sólo en creencias populares.

Es importante tener en cuenta que estas técnicas, por sí solas, no permiten enseñar ejercicios de obediencia o trucos. Por eso, la mayoría de los adiestradores no acepta que estas sean técnicas de adiestramiento, sino solo complementos de utilidad. Incluso es frecuente que los mismos practicantes de estas técnicas no se consideren adiestradores, sino personas que pueden comunicarse con los perros a través de un profundo conocimiento de las conductas sociales del perro y de un lenguaje corporal adecuado.

Los defensores de estas técnicas afirman que las mismas permiten una comunicación natural con los perros. Algunos también proponen un enfoque no violento, pero el uso o no de procedimientos violentos depende de la línea que siga el adiestrador.

Los detractores de estas técnicas argumentan que las mismas se basan solamente en creencias populares y que no tienen fundamentos sólidos. También ponen en duda el paradigma del perro alfa y cuestionan la necesidad de un modelo basado en jerarquías de dominancia.

Los biólogos Raymond y Lorna Coppinger son de los pocos que han llevado a cabo estudios científicos extensos y minuciosos sobre el tema, y sus conclusiones rechazan la idea del perro alfa. De hecho, estos autores afirman que las conductas sociales de lobos y perros son tan diferentes que no tiene sentido compararlas.



El adiestramiento en positivo

Tiene sus bases en los principios del condicionamiento operante, desarrollados por B. F. Skinner. Aunque no es algo nuevo, tuvo poca difusión hasta los años 90.

Los pioneros de la aplicación comercial del condicionamiento operante fueron los psicólogos Keller y Marian Breland, ambos estudiantes de doctorado bajo la tutoría Skinner. En 1942, los Breland crearon la empresa ABE (Animal Behavior Enterprises), con la finalidad de adiestrar animales mediante métodos positivos.

La enorme popularidad del adiestramiento tradicional impidió a los Breland incursionar exitosamente en el adiestramiento canino, por lo que se dedicaron a adiestrar diversos animales para espectáculos y comerciales. También fueron pioneros en el adiestramiento de delfines para oceanarios y para la marina de los Estados Unidos.

Este tipo de adiestramiento se basa en el refuerzo positivo. 

Quizás la técnica positiva más popular actualmente sea el adiestramiento con clicker. Ésta fue popularizada por la bióloga Karen Pryor y es exactamente la misma que utilizaban los Breland desde los inicios de su empresa.



La ausencia absoluta de refuerzos negativos, castigos y collares de adiestramiento (de ahorque, de púas o eléctricos) hace que el adiestramiento positivo sea muy amigable tanto para los perros como para sus dueños. Esta es quizás la principal ventaja de este tipo de adiestramiento.


Otras ventajas son la facilidad para comprender las técnicas y lo divertido que resulta usarlas para entrenar a un perro. Además, el adiestramiento positivo no se concentra solamente en los ejercicios de obediencia, sino que es ampliamente utilizado para solucionar problemas de conducta.



Los detractores del adiestramiento positivo suelen argumentar que no es una buena manera de adiestrar porque el perro solamente responde cuando hay comida de por medio, y porque los resultados no son confiables.

Aunque los argumentos de los oponentes son muy comunes, no son ciertos. La eficacia del adiestramiento positivo se hace evidente en los cientos de perros de asistencia, de competencia, policías y actores que han sido adiestrados con métodos positivos.


Una vez leída la historia, en CalmaDogs nos decantamos por una educación canina en la que no tiene cabida ningún castigo y eso engloba:


  • La orden “No” (o cualquier comando que sea asociada a malos tratos) 
  • Tirones de correa (usados como castigo) y collares de pinchos, ahogo. 
  • Descargas eléctricas (incluyendo los que muchos llaman “collares educativos”) 
  • Golpear al perro (nariz, costado, piernas, etc ya sea con la mano, periódico, o aun peor, con un palo o bate) 
  • También se incluyen los estímulos desagradables como chorros de agua y otras sustancias, sabores amargos o picantes, ruidos fuertes, etc. 
  • Todo lo que tiene que ver con “dominancia” en el sentido de intimidar al perro. 



¿Y qué pasa con el término “DOMINANCIA”?


Observamos claramente que cuando alguien, ya sea adiestrador o un propietario común, aplica al perro el término “dominancia” en las conductas que tiene su perro, inmediatamente se ponen en funcionamiento unos mecanismos para contrarrestar esa supuesta “dominancia” y se pretenden solucionar todos los problemas conductuales mediante una “rebaja jerárquica”. Es cuando se empieza a intervenir en conductas naturales del perro con el objetivo de ser los alfa, los líderes: si el perro monta a otro en el parque lo hace porque es dominante, si pasa antes que nosotros por la puerta, es dominante, si le pone la pata a otro encima, es dominante, si le pone la cabeza encima, también es dominante… y claro, hay que corregir todo eso para que no se convierta en el alfa. Cosas como esa las podemos escuchar en ponencias de “señores” como el Dr. Stanley Coren, el mismo individuo que se atrevió a etiquetar la inteligencia de las razas de perros sin tener muy en cuenta para qué se habían realizado las selecciones durante años. También lo podemos escuchar todos los sábados en programas de televisión como “El encantador de perros”. No nos gusta escuchar este término por lo que llega a suponer hacia los perros y hacia su educación.

Para una selección justa, todos haréis la misma prueba: Por favor, subid a ese árbol


Pero entonces, cuando un perro le pone a otro la pata encima, ¿es dominante?

Los perros son extraordinarios a la hora de evitar conflictos. Salvo por motivos que impliquen la supervivencia o reproducción rara vez se pelearan en serio. Una pelea siempre conlleva un peligro y defender a muerte un palo, una pelota, un cuenco de agua o incluso comida cuando hay abundancia de ella, no es un problema de dominancia, es una protección de recursos, es lo mismo que haría un niño consentido. Cuando tenemos un perro que lucha a muerte por cosas sin importancia o va buscando bronca con todos los perros del barrio, habría que mirar el estado emocional del perro, la edad, sus niveles de estrés y empezar a preocuparnos por lo que le está pasando y dejarnos de milongas, dejarnos de “dominancias” y de “rebajas jerárquicas” ¡existe un problema y no lo vamos a solucionar metiéndole caña al perro!

Cito textualmente: “No tenemos que ser el Alfa, el dominante o el líder de la manada. Lo único que tenemos que ser es dueños responsables para guiarlos influenciando su comportamiento a través de la socialización y el adiestramiento, para que vivan en armonía con nosotros. Otra obligación es informarnos sobre el comportamiento canino, para poder entenderlos mejor. Si seguimos estas reglas, no debemos tener miedo de que se vaya a adueñar de nuestra familia y mucho menos del mundo.” – Barry Eaton.



Fuentes:

  • Rodrigo Trigosso (biólogo y adiestrador profesional de perros).
  • Marcos J. Ibáñez (director de Takoda. Especialista en problemas de Conducta).
  • Donaldson, Jean. El Choque de Culturas. KNS Ediciones; Santiago de Compostela. 2003.
  • Pryor, Karen. ¡No lo mates? enséñale! KNS Ediciones; Santiago de Compostela. 2006.
  • Eaton, Barry. Dominancia ¿realidad o ficción? KNS Ediciones; Santiago de Compostela 2007.

10 comentarios en “Dominancia

  1. Anonymous

    Creo que meter a César Millán en el saco de la dominancia como ejemplo a no seguir es un gran error. La filosofía de César Millán es verdaderamente amplia y virtualiza todos los conocimientos sobre los cánidos con la finalidad de sintetizarlos en su relación con ellos. Si existe un ser humano que ame profundamente a los perros y sepa como interactuar con ellos, ese es César Millán.

    • CalmaDogs

      Diferimos bastante en la idea que tenemos del showman televisivo César Millán. Su método de trabajo choca con lo que es una educación en positivo basada en el respeto y en la que no hay lugar para CASTIGOS POSITIVOS, REFUERZOS NEGATIVOS y muchos menos la INUNDACIÓN como método para resolver miedos y/o fobias. Somos de la opinión que el concepto de DOMINANCIA que tanto fomenta César Millán en la televisión ha creado y sigue creando muchos problemas en la relación humano-perro.

    • Anonymous

      Hola, Calmadogs. César Millán siempre dice que no hay dos perros iguales. También dice que la mayoría de las veces los problemas de las mascotas traen origen en sus dueños y cuidadores al no satisfacer sus necesidades naturales por el siguiente orden: ejercicio, disciplina y cariño. También afirma en muchas ocasiones que cada maestrillo tiene su librillo, es decir, en esencia, que cada dueño o amo puede interactuar con su mascota de la manera que desee siempre que evite transmitir estados de ánimo negativos. Jamás he escuchado a César Millán decir en su programa que la educación en positivo basada en el respeto y en la que no hay lugar para castigos positivos, refuerzos negativos o la inundación como terapia, sean los únicos o los mejores métodos para interactuar con los cánidos, así como que tampoco he llegado a la conclusión de que esas sean sus únicas técnicas. No obstante en sus programas las utiliza en la misma medida que cualesquiera otras, siempre bajo la premisa de que con ese perro en concreto es la mejor opción para su rehabilitación. César Millán es ante todo una persona espiritual y un psicólogo canino. Al margen de su más que evidente habilidad para rehabilitar a los perros sin violencia ni agresividad, creo que encasillarle como practicante de una única teoría no es justo y de ahí que considere que es un error ponerle como ejemplo a no seguir por cualquier amante de los perros. Pondré un ejemplo llamativo, César Millán cree en los efectos calmantes de la acupuntura sobre los perros, sin embargo, una persona que se considere científica tiene presente que se trata de una pseudociencia sin más atributos que el efecto placebo y, no obstante, jamás se me ocurriría decir que César Millán no aplica conocimientos científicos plausibles tanto por su eficiencia como por su ética a la hora de interactuar con los animales. En resumen, puedes ser de la opinión de que “el concepto de la dominancia que tanto fomenta César Millán en la televisión ha creado y sigue creando muchos problemas en la relación humano-perro”, pero esa opinión no está fundamentada en ningún elemento científico que pueda razonablemente inducir a alguien a pensar que posea un mínimo de credibilidad.

      • Irene

        @Anonymous César Millán no es piscólogo canino, no tiene ningún tipo de formación académica en ese campo. Esta demostrado que las técnicas que utiliza en su programa no tienen ningún tipo de base científica, al contrario que la educación canina en positivo que si tiene base científica.
        Por experiencia propia se que muchos perros que son tratados con ese tipo de técnicas acaban o bien eutanasiados o si tienen suerte en manos de educadores en positivo. Estas técnicas solo agravaron el problema hasta el punto que en un caso los dueños se planteaban sacrificar al perro. Gracias a los métodos en positivo estos perros han podido recuperarse, teniendo que deshacer todo lo que habían hecho mal con otros educadores.

    • CalmaDogs

      Más que “elementos científicos” que fundamenten mi opinión, solo he de recurrir al sentido común y por supuesto hay multitud de formas de educar a un perro, desde apalearlo hasta educarlo sin ponerle una mano encima ni frustrarlo psicológicamente.

      El sr. Millán propone cansar al perro utilizando largos paseos, patines, cintas andadoras, etc y ofrece como resultado un perro cansado es igual a un perro equilibrado. Desde mi humilde opinión eso es totalmente falso. Un perro cansado es un perro cansado y pese a que eso puede ayudar a reabsorber ciertas hormonas y neurotransmisores no es un remedio efectivo para un problema de miedos o agresividad.

      El sr. Millán propone pasear al perro enseñando quien manda y para ello, debe andar a nuestro paso, con la cabeza en alto, con un collar alto y de ahogo al ser posible. Eso, desde mi humilde opinión, es contraproducente. El perro militariza el paseo y no se relaja, no se puede parar a oler, no puede ser perro, lo cual produce un aumento del estrés que conllevará, en muchísimos casos, a problemas de comportamiento.

      El sr. Millán jamás habla del lenguaje canino. Normalmente muestra una buena aptitud delante del perro, eso no voy a cuestionarlo, pero lo propone como algo innato cuando los estudios de Turid Rugaas han demostrado que el lenguaje de los perros existe y que nosotros podemos interactuar con ellos utilizándolo.

      Corregir al perro, siempre hace esa proposición: los chsss, los noooo y los toquecitos los tiene al orden del día, también recurre al collar eléctrico si lo ve conveniente. Someter a perros con miedo no es la solución para los miedos, es un parche momentaneo, pero en la tele se ve rápido y bonito. Al fin y al cabo, lo que la gente quiere de la tele es eso, soluciones mágicas y rápidas sin mucho trabajo.

      Deberíamos de convencernos de una vez que la tele, es eso, un objeto para entretener y si además permite que unos cuantos se forren, mejor. Este señor del que estamos hablando es un producto de márketing de Hollywood, al igual que lo ha sido Hanna Montana, o las Spice Girls y no me preocuparía mucho de él si no fuera porque hay demasiados perros hechos polvo gracias a los consejos y recomendaciones de éste y algún otro personaje que también sale por la televisión. Cada vez que veo a alguien por la calle como una olla a presión diciéndole todo el rato al perro CHSS, CHSS, CHSS, NO, NO, NO, observo el “buen” trabajo que han hecho estos individuos 🙁

    • Irene

      Lamento contradecirte pero César Millán no sabe interactuar con los perros. El hecho de que haya sido mordido en varias ocasiones te indica que no sabe leer las señales de calma, lenguaje BÁSICO de TODOS perros. Incluso confunde perros que están muy estresados y asustados (casi en indefensión aprendida) con perros relajados.

  2. Anonymous

    No se como se puede educar sin decir la palabra no o chss. A los niños también se les dice muchas veces no y por eso no se frustran, al contrario, saben sus límites. No hace falta pegar, yo también utilizo el sentido común y para eso cuando hace algo mal delante mio lo riño igual que haria a un niño.
    He vivido con perros siempre en una casa de campo y cuando són pequeños y las madres les educan también les dicen NO muchas veces a su manera, les marcan ladrando, les apartan y ellos dejan de hacer lo que estavan haciendo.

  3. CalmaDogs

    Los niños hablan nuestro mismo idioma y, cuando aún no lo hacen, decirles ¡NOO! simplemente les puede asustar dependiendo del tono o actitud.

    Reñir a un perro en nuestro idioma o con nuestro lenguaje corporal es lo más próximo que hay a hacerles un lío mental sencillamente porque no van a saber relacionar tu actitud, tus movimientos o tu tono de voz. Habrá perros que pasen, habrá otros que se acostumbren y habrá otros que sientan miedo.

    Ya lo has dicho tú, las mamás perros “les dicen NO muchas veces a su manera” y por eso les funciona, por se lo dicen a SU MANERA y no A LA NUESTRA. De poco me serviría a mi que un finlandés me explicase hablando en finés porqué no debería exponerme a radiación electromagnética porque utilizamos distinto lenguaje, otra cosa sería hacer un acercamiento y que me lo explicase mediante signos o señales o en un lenguaje que entendiéramos ambos (un ejemplo muy bueno sería la lengua de signos). Pues bien, para eso ya se han investigado las SEÑALES DE CALMA, que es una manera de acercar nuestros diferentes lenguajes y que con los perros funcionan bastante bien. Una vez que sepamos interpretar su lenguaje y que sepamos transmitirles algunas cosas, podremos establecer un “diálogo” y en ese “diálogo” humano-perro no hay cabida para ¡NOOO!, ¡CHSSSS!, ¡EYYYY! ni toquecitos o tirones.

  4. César Millán tiene elementos muy buenos en su filosofía, esos elementos me llevaron a querer estudiar más, y estudiando, cuando menos me día cuenta, ya había pasado de los métodos tradicionales a los positivos.

    Algo que he aprendido mediante diversas obras literarias, es a cuestionar la información que recibo antes de aceptarla, así he aprendido que no todo lo que estipulan los positivistas es 100% positivo para el perro, y que DEFINITIVAMENTE los métodos y teorías tradicionales carecen de elementos benéficos para el desarrollo de una relación sólida con el perro y su desarrollo y entendimiento del mundo, pues fueron creados a partir de una visión puramente antropocentrista que excluye el punto de vista del perro, y por tanto, su opinión, sus necesidades y deseos.

    Como resultado de todo este proceso (que debo decir que no fue de la noche a la mañana, sino que llevo en él ya 6 años), puedo decir que CÉSAR MILLÁN, para infortunio de sus seguidores y sus perros, con todo y sus dones natos para relacionarse con los perros, poco o nada ha hecho por cultivarse más y actualizar sus conocimientos, su filosofía sigue siendo muy buena, pero sus teorías y métodos ya están anquilosados.

    Agradezco a Millán ser esa motivación positiva para mi para hacer caso a esa vocecilla que escuchaba cuando trabajaba con perros bajo el paradigma de la dominancia y el collar de castigo y que me llevó a moverme de esa zona y evolucionar. La parte desafortunada es que con el tiempo ví que mi admirado mentor prefirió permanecer estático en cuanto a sus conocimientos cuando hay una plétora de estos corriendo como un río ante él. Es como ver a un sediento disfrutar su sed mientras un arroyo de agua fresca corre frente a él.

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