Compensar el estrés con el ejercicio

Perro jugando con pelota

Numerosas veces nos encontramos perros con problemas de conducta y con los que se había recurrido al ejercicio para compensar ese estrés que tenían.

Si el perro ladraba en exceso, tiraba, destruía cosas,… a más deporte o ejercicio se le sometía; perros que llegaba a pasar hasta 4 horas en recintos jugando con mucha intensidad con otros perros.

También escuchamos esa frase que dice “es que hay razas que necesitan mucho ejercicio”, algo que no distaría mucho de generalizar que todos los españoles somos toreros o que todos los keniatas son corredores de maratón. Si bien es cierto que un border collie tendrá más predisposición a hacer deporte que un bulldog inglés, no todos los border collie querrán ser campeones del mundo de agility ni todos los bulldog ingleses ser obesos sin capacidad de moverse.

Pero, ¿cuánto es mucho ejercicio?

Obviamente, no es lo mismo un perro que se va a dedicar a la competición, que un perro que se va a limitar a dar compañía y por supuesto, cada perro es diferente. A todos los perros deberíamos poder ofrecerles, en su justa medida, socialización, juego, descanso, estimulación mental, ejercicio… una gran diferencia puede estar en forzar al perro a hacer algo o dejarle a su ritmo, aunque no siempre va a ser así:

ir a un parque no debe ser sinónimo de tener que correr o jugar con todos los perros que uno se encuentre hasta la extenuación. Habría que controlar el tiempo; lo mismo ocurre con la socialización, si estamos con un perro joven o un perro con alguna dificultad, no debemos caer en la sobresocialización. Igualmente la sobreestimulación puede llegar a ser un problema.
“Para un perro, casi todo puede ser bueno, en su justa medida, pero también puede ser todo lo contrario si nos excedemos”.

Como propietarios y responsables de nuestros perros, debemos velar por su salud, tanto física como mental y para ello debemos intentar cubrirles sus necesidades, pero también aprender a observar para poder valorar si nos estamos excediendo: juego excesivo, sobreestimulación mental, tiempo de socialización, tipo e intensidad del ejercicio,…

Mucho cuidado con intentar compensar nuestra falta de tiempo diario con un fin de semana de deporte extremo para nuestro perro: ese tipo de burradas, muy humanas por cierto, no son nada aconsejables para nuestros perros.

Muchas veces, un problema de ladridos excesivos o conductas destructivas, puede ir ligado a un perro excitado al que diariamente se le está tratando a base de juegos excitantes con la intención de cansarlo, pero consiguiendo justo el efecto contrario: un perro mucho más excitado.