¿Crees que un perro tiene sentimientos?

¿Crees que un perro tiene sentimientos?

Entonces estarás de acuerdo en que gritarle o darle una torta a un ser que siente no será muy correcto pese a que a veces nos pudiera sacar de nuestras casillas.

Pero ¿sigues creyendo que gritar y dar tortas es necesario para educar a un cachorro?

¡Vaya, qué preguntas!

La realidad es que mensajes como “enseña al perro quién manda”, “demuéstrale quién es el líder”, “no permitas que te gruña”, “una torta a tiempo”… han calado profundamente en nuestra sociedad y se recomiendan con demasiada facilidad.

Hace unos días alguien comentaba que su cachorro de 6 meses le había mordido, que antes de eso ya se había preocupado de sentarle delante de la comida y no permitirle que se acercase hasta darle una orden, que le retiraba el cuenco de la comida pero que últimamente le había gruñido y le había “gritado y dado en el hocico”. El perro tenía que aguantar que la niña pequeña de la casa le acariciase mientras comía y que lo hiciera de su mano. Cuando el perro gruñó, se le retiró el comedero “a modo castigo” y fue cuando mordió. Después de eso, se la dejó sin comer y ahora está encerrada.

Esta es la historia que contaban, pero un cachorro de 6 meses que actúa así, es porque se le ha enseñado a hacerlo así. No es un problema de la raza, ni del perro, ni de la alineación planetaria, es simple y llanamente un cúmulo de desaciertos cometidos. Al cachorro se le ha enseñado que la comida es un problema y mucho más cuando sus humanos están cerca, pero también, que comunicarse (gruñir), para indicar una fuerte molestia, está mal.

Ahora se pide consejo para arreglar esta situación, pero desde un punto de vista en el que el perro tiene que aguantar sí o sí que le molesten con la comida y que no se le pase por la cabeza gruñir y mucho menos, morder.

¡Con lo fácil que sería dejar a un cachorro comer tranquilo y enseñarle que la comida y nuestra presencia no es un problema, sino todo lo contrario: algo maravilloso y divertido!