Hay que aplicar la jerarquía

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#mitosyrealidades

Otro consejo que llevado al límite puede entrañar graves consecuencias:

“Para que la jerarquía sea efectiva, no podemos darle más privilegios al perro que a otro miembro de nuestra casa. Debemos enseñar a nuestra mascota que todos nuestros amigos, vecinos y familiares están en una escala superior y que los debe respetar. Para este punto es recomendable hacer que nuestro perro sea sociable, tanto con las personas como con otros animales”.

Cuando alguien lee un consejo como este puede interpretarlo de muchas maneras, pero casi nunca serán buenas para el perro. ¿Qué ocurre si nuestro perro gruñe a nuestros amigos, vecinos o familiares?

Un perro es un ser sociable por naturaleza. Un defecto de socialización a edades tempranas (así como un exceso) puede tener malas consecuencias, pero eso no va a ser un problema de jerarquía, más bien lo será de miedos.

Por otra parte, debemos de entender que cuando alguien viene a nuestra casa, también viene a la casa donde vive el perro y el hecho de que nos comportemos de otra manera o no le dejemos inspeccionar como es debido puede sobreexcitar al perro y que se comporte de forma algo errática.

Si tenemos un perro que se pone muy pesado con las visitas o intenta montarlas, tendremos que revisar hasta qué punto esa visita puede ser excitante para el perro o bien, valorar el estado de excitación normal del perro. No podemos pretender que un perro que vive siempre sobreexcitado, se comporte de otra manera ante una visita que altera el estado habitual de la casa.

Uno de los mayores problemas en la convivencia con perros ocurre cuando le intentamos imponer por la fuerza ese “respeto” a la escala superior y uno de los casos más típicos es cuando le imponemos al perro un niño y que debe aguantar todo lo que el niño le haga.